
El anillo de los Nibelungos (Der Ring des Nibelungen) es una de las historias de los viejos dioses que más versiones tiene en las regiones germanas y escandinavas. El anillo es un objeto mágico en muchas historias, leyendas y mitos, solo necesitamos pensar en El Señor de los Anillos. En este caso, el anillo mágico fue forjado por un enano con oro robado del Rhin.
No es una leyenda propiamente germana, sino que el origen está en antiguos mitos nórdicos, mitos de los que muchos países se apropiaron y mezclaron después con mitos celtas y cristianos. En Alemania, aparte de la literatura antigua que habla sobre este anillo mágico, Richard Wagner le dio un gran impulso en su ópera que lleva el mismo nombre.
La leyenda, como muchas otras, tiene un héroe, un muchacho que ha visto perecer a sus padres y que en el fondo de su corazón ansía la venganza, quizás sin saberlo. Solo cuando, muchos años después, vuelva a encontrarse con los asesinos de sus padres (los temibles sajones) recordará y les vencerá. Él es Sigfrido.
Siendo un niño, un herrero le encuentra en un río (me recuerda a cierto relato bíblico). El joven Erik ha encontrado un nuevo padre pero ha perdido todos sus recuerdos. Crece en la forja fabricando espadas para el rey, sin saber que su destino ya está marcado por los dioses y por las estrellas.
Un día se encuentra con una valkiria (o eso podemos suponer en un principio). Realmente es la bella reina nórdica Brunilda, que tiene que regresar a su país, donde esperará a su amado cuando éste descubra quién es en realidad.
El reino de Burgundia está amenazado por un dragón que asola tierras y poblados. Nadie podrá vencerle excepto aquel que forjó la espada mágica, con el material que los dioses le enviaron del cielo. Y él es Erik el herrero.
Erik vencerá al dragón y se bañará en su sangre, por lo que su piel no podrá ser traspasada por ninguna espada, excepto una parte de la espalda que no se mojó por la sangre mágica (esto me recuerda al nacimiento de Aquiles). Ésa es su parte vulnerable. Tras vencer al dragón se convierte en dueño del tesoro de los Nibelungos y se apropia del anillo mágico. Ese tesoro será guardado en el castillo del rey Gunther de Burgundia, pero es un tesoro maldito y la maldición se hará realidad.
Sigfrido descubre quién es después de luchar contra los líderes sajones y destruirlos. Empieza a recordar. Ya está preparado para ir al encuentro de su amada y poder desposarse con ella pues sabe que es hijo de reyes.
Pero la codicia de los súbditos de Gunther y del mismo rey no desean ver el tesoro de los Nibelungos en otro lugar. Así que la hermana del rey, Krimilda, enamorada del héroe, le da un filtro de amor y él cae rendido a sus pies. Pero la tradición dice que nadie puede desposarse si el rey no contrae matrimonio en primer lugar. Solo desea a una mujer, Brunilda, a la que no puede conseguir porque ella ha prometido su mano a aquel que sea capaz de vencerla en una pelea. Gunther se lleva a Sigfrido con él y se cambian los papeles. Sigfrido, por medio de artes mágicas y con la apariencia del rey, vence a la joven doncella.
Se celebran las bodas al regresar a Burgundia. La tensión entre las dos jóvenes crece. En la leyenda original es el día de la boda cuando ninguna de las dos arrogantes cede el paso a la otra. Brunilda, como reina, quiere pasar primero a la capilla, pero Krimilda, como hermana del rey, cree que eso le corresponde a ella. La rivalidad crece entre las dos.
Se casan las dos parejas. Sigfrido ha sido engañado y vive feliz en la farsa que han creado a su alrededor. Brunilda es desdichada, pero su marido, el rey, es débil. Ella, como valkiria, tiene una fuerza sobrenatural y su marido no puede acceder a ella mientras no le quite el cinturón pagano que le otorga esa fuerza. No deja pues dormir a su marido con ella.
De nuevo, el rey Gunther debe pedir ayuda a Sigfrido que, nuevamente, se hará pasar por él para quitarle el cinturón a la bella Brunilda.
Es la celosa Krimilda la que encuentra el cinturón de mujer y la que pregunta a su marido por qué lo tiene, la que por despecho humilla a Brunilda contándole la verdad. Y Brunilda desea su muerte y así se lo hace ver a Gunther. Sigfrido no es invencible, y debe morir atravesado en la única parte de su espalda que no mojó la sangre del dragón. Y en la cacería se ocupan de él. Al morir, Sigfrido recuerda entonces quién es Brunilda.
Mientras los varones están fuera, Krimilda le confiesa a Brunilda lo del filtro de amor y la reina sabe que no podrá vivir sin él, que ya es tarde para impedir la muerte del héroe.
Krimilda, tras ver el cadáver de su marido, mira a su hermano y le acusa de asesino. Pero él también morirá a manos de un súbdito más codicioso que él.
Brunilda se quitará la vida. Y el tesoro de los Nibelungos volverá a desaparecer bajo las aguas, mientras los héroes acuden al festín que Wotan (Odín) les tiene preparado en el Valhalla.
No es una leyenda propiamente germana, sino que el origen está en antiguos mitos nórdicos, mitos de los que muchos países se apropiaron y mezclaron después con mitos celtas y cristianos. En Alemania, aparte de la literatura antigua que habla sobre este anillo mágico, Richard Wagner le dio un gran impulso en su ópera que lleva el mismo nombre.
La leyenda, como muchas otras, tiene un héroe, un muchacho que ha visto perecer a sus padres y que en el fondo de su corazón ansía la venganza, quizás sin saberlo. Solo cuando, muchos años después, vuelva a encontrarse con los asesinos de sus padres (los temibles sajones) recordará y les vencerá. Él es Sigfrido.
Siendo un niño, un herrero le encuentra en un río (me recuerda a cierto relato bíblico). El joven Erik ha encontrado un nuevo padre pero ha perdido todos sus recuerdos. Crece en la forja fabricando espadas para el rey, sin saber que su destino ya está marcado por los dioses y por las estrellas.
Un día se encuentra con una valkiria (o eso podemos suponer en un principio). Realmente es la bella reina nórdica Brunilda, que tiene que regresar a su país, donde esperará a su amado cuando éste descubra quién es en realidad.
El reino de Burgundia está amenazado por un dragón que asola tierras y poblados. Nadie podrá vencerle excepto aquel que forjó la espada mágica, con el material que los dioses le enviaron del cielo. Y él es Erik el herrero.
Erik vencerá al dragón y se bañará en su sangre, por lo que su piel no podrá ser traspasada por ninguna espada, excepto una parte de la espalda que no se mojó por la sangre mágica (esto me recuerda al nacimiento de Aquiles). Ésa es su parte vulnerable. Tras vencer al dragón se convierte en dueño del tesoro de los Nibelungos y se apropia del anillo mágico. Ese tesoro será guardado en el castillo del rey Gunther de Burgundia, pero es un tesoro maldito y la maldición se hará realidad.
Sigfrido descubre quién es después de luchar contra los líderes sajones y destruirlos. Empieza a recordar. Ya está preparado para ir al encuentro de su amada y poder desposarse con ella pues sabe que es hijo de reyes.
Pero la codicia de los súbditos de Gunther y del mismo rey no desean ver el tesoro de los Nibelungos en otro lugar. Así que la hermana del rey, Krimilda, enamorada del héroe, le da un filtro de amor y él cae rendido a sus pies. Pero la tradición dice que nadie puede desposarse si el rey no contrae matrimonio en primer lugar. Solo desea a una mujer, Brunilda, a la que no puede conseguir porque ella ha prometido su mano a aquel que sea capaz de vencerla en una pelea. Gunther se lleva a Sigfrido con él y se cambian los papeles. Sigfrido, por medio de artes mágicas y con la apariencia del rey, vence a la joven doncella.
Se celebran las bodas al regresar a Burgundia. La tensión entre las dos jóvenes crece. En la leyenda original es el día de la boda cuando ninguna de las dos arrogantes cede el paso a la otra. Brunilda, como reina, quiere pasar primero a la capilla, pero Krimilda, como hermana del rey, cree que eso le corresponde a ella. La rivalidad crece entre las dos.
Se casan las dos parejas. Sigfrido ha sido engañado y vive feliz en la farsa que han creado a su alrededor. Brunilda es desdichada, pero su marido, el rey, es débil. Ella, como valkiria, tiene una fuerza sobrenatural y su marido no puede acceder a ella mientras no le quite el cinturón pagano que le otorga esa fuerza. No deja pues dormir a su marido con ella.
De nuevo, el rey Gunther debe pedir ayuda a Sigfrido que, nuevamente, se hará pasar por él para quitarle el cinturón a la bella Brunilda.
Es la celosa Krimilda la que encuentra el cinturón de mujer y la que pregunta a su marido por qué lo tiene, la que por despecho humilla a Brunilda contándole la verdad. Y Brunilda desea su muerte y así se lo hace ver a Gunther. Sigfrido no es invencible, y debe morir atravesado en la única parte de su espalda que no mojó la sangre del dragón. Y en la cacería se ocupan de él. Al morir, Sigfrido recuerda entonces quién es Brunilda.
Mientras los varones están fuera, Krimilda le confiesa a Brunilda lo del filtro de amor y la reina sabe que no podrá vivir sin él, que ya es tarde para impedir la muerte del héroe.
Krimilda, tras ver el cadáver de su marido, mira a su hermano y le acusa de asesino. Pero él también morirá a manos de un súbdito más codicioso que él.
Brunilda se quitará la vida. Y el tesoro de los Nibelungos volverá a desaparecer bajo las aguas, mientras los héroes acuden al festín que Wotan (Odín) les tiene preparado en el Valhalla.
"Todo lo que camina sobre la tierra muere. Pero el verdadero héroe nunca muere. Permanece en nuestra memoria para siempre".
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