domingo, julio 15, 2007

En el cine

Me encanta ir al cine. Y me encanta Harry Potter, así que no es difícil adivinar qué es lo que he ido a ver.
La persona con quien he quedado no tiene un concepto real del tiempo. Si se queda a una hora es esa hora, ni un minuto antes ni un minuto después. Se puede perdonar si se llega tarde alguna vez, pero ¿todas? No sería la primera vez que le dejo plantado. Odio los retrasos y a las personas que tienen por costumbre llegar tarde no hay nada mejor que dejarles plantadas... y apagar el móvil.
Pero la película empezaba a las 22h. y yo no quería perdérmela. Ya había pasado el ticket, teniendo el segundo en conserva, y entonces me ha dado pena y he mirado en las escaleras mecánicas y ¡ahí estaba!
Estaba empezando la película cuando hemos entrado, y yo de mala hostia, claro.
Luego se me ha pasado. Incluso me he vengado contándole lo que pasaba, por algo tengo la ventaja de haberme leído los libros y haber llorado con ellos. Porque lloré con la muerte de Sirius Black, y por eso hoy me la esperaba, así que ni me he inmutado.
Hay muchos cambios en la película. Se dejan muchas cosas pero a cambio nos dan panorámicas excelentes de un Londres nocturno impresionante o de un paraje de Howarts demasiado romántico, pues es evidente que no es el mismo castillo que en las anteriores películas.
Los niños han crecido, ya pueden pensar por sí mismos, y son capaces de saltarse las reglas establecidas, incluso Hermione.
Y hay una persona nueva, con la que cualquier espectador se enternece. Se trata de Luna "Lunática" Lovegood, una muchacha con la mirada extraviada, que parece completamente ida, pero es dulce, muy dulce, incluso su forma de hablar, suave, es demasiado cariñosa. Ella dice lo que nadie se atrevería a decir y por eso la admira Harry.
Ah, y Bellatrix mata a Sirius Black, por si no había quedado claro.

No hay comentarios: