domingo, enero 21, 2007

"Uno de los nuestros"


Que yo recuerde, desde que tuve uso de razón, quise ser un gángster.

Hacía tiempo que no veía una buena película, ya no sólo desde el punto de vista argumental sino también en el sublime reparto. Scorsesse traza esta vez una historia basada en un hecho real sobre los gángsters, visto desde dentro y nos da una idea de las jerarquías de la mafia, un grupo que controló durante unas décadas todo lo que había a su alrededor, un grupo a cuya palabra todo el mundo bajaba la cabeza, un grupo que infundía terror pero también protección. Si formabas parte del grupo debías atenerte a sus reglas, si les traicionabas eras hombre muerto.

Si formas parte de un grupo nadie te dice que van a matarte. No hay ni peleas ni insultos como en las películas. Los asesinos llegan con una sonrisa. Llegan como amigos. Son los que te han querido toda tu vida y parecen llegar siempre cuando más necesitas su ayuda.

Henry Hill (Ray Liotta) es un joven que vivía con su familia modestamente en una pequeña casa del barrio neoyorkino de Brooklyn. Desde su ventana veía a los gángsters. Les observaba día y noche y les respetaba porque toda la gente les respetaba. Quería ser uno de ellos. El jefe de todo el cotarro era Paul Cicero (Paul Sorvino), y nada ocurría allí sin que se le informara inmediatamente de todo.
Henry entró a trabajar para ellos, haciéndoles de taxista, apárcandoles los inmensos "cadillac", aunque no tuviera el carné de conducir. Una vez llegó una carta del colegio diciendo que no asistía desde hace meses, pero nunca más volvió a ocurrir. Los gángsters le protegían. Poco tiempo después empezaba a participar en sus fiestas privadas, sirviéndoles los whiskies y lo que hiciera falta. Y así conoció a Jimmy Conway (Robert de Niro), el ladrón más famoso de la ciudad. Se puso a sus órdenes y Henry comenzó a traficar con tabaco y alcohol clandestinamente. Ésa fue la primera vez que tuvo que declarar en un juicio, del que salió libre de toda culpa.
Entonces comienza la trayectoria de Henry Hill como gángster. Junto a Jimmy y Tommy de Vito (Joe Pesci) comienzan a patrullar las calles de la ciudad. Nunca tienen problemas con la gente, pues todos acatan sus órdenes.
Un día aparece en el restaurante un miembro de la Familia que había estado los últimos años en chirona y entre los tres se lo cargan y entierran el cadáver.
Mientras, Henry conoce a Karen (Lorraine Bracco), con la que termina casándose y formando una familia.
Pasa el tiempo, y un día aceptan que Tommy entre a formar parte de la Familia. Pero la Familia quiere venganza.

Entre nosotros siempre nos llamábamos "buenos compadres", como cuando dices a alguien: "Verás cómo te cae bien, es un buen compadre, uno de los nuestros". Éramos compadres, buenos chicos.
Para ser miembro de un grupo había que ser italiano 100% y que todos tus antepasados fueran italianos. Aquél era el mayor honor que podían concederte. Significaba que pertenecías a una Familia y a un grupo. Significaba que nadie podía meterse contigo. Significaba que tú podías meterte con quien fuera mientras no se tratara de otro miembro. Era como una licencia para robar, una licencia para hacer cualquier cosa.
Ahora uno de los nuestros sería de la Familia.

No quiero contar el final, aunque no es desdeñable la continuación. Es un peliculón y hay que valorarlo como tal. Larga sí, pero merece la pena pasar esas dos horas largas disfrutando de tal compañía.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

JOeeeeer, estamos hablando de un clásico dentro de las películas de gangsters. Desde luego que es muy buena peli, en pleno apogeo artístico de Robert de Niro. Lástima que haya terminado su carrera haciendo basura, tenía que haber cuidado eso y podría haber pasado a la historia como un grande del cine.

K dijo...

A mí me encanta.
En Taxi Driver se lo curra mogollón xD

K dijo...

Es que no sé por qué me ha venido concretamente esa peli a la cabeza.