
Alemania me trae recuerdos magníficos. Visitar aquello representó un choque cultural impresionante, sobre todo cuando cae el tópico del alemán rígido y serio, porque realmente no es así: hay de todo como en todos los sitios. Donde más se nota la diferencia es en el norte, en Berlín o en Hamburgo, porque son quizás más cerrados. En Berlín incluso tienen su propio dialecto, que no se entiende.
Yo llegué a Berlín con lo puesto, por lo que mi viaje prometía ser una odisea en toda regla. Mi maleta había quedado en Frankfurt, impresionante aeropuerto internacional con un tráfico aéreo más impresionante aún, en un tono modernista, todo acristalado y con larguísimos pasillos cual laberinto, sobre todo si tienes que cambiar de terminal (de hecho, cuando fui a Malta me propusieron el trasbordo vía Frankfurt y dije que ni hablar, que no quería volver a perderme allí).
En el aeropuerto de Berlín me dieron un neceser con lo básico para pasar esa noche y me dijeron que mi maleta llegaría al día siguiente que, para más inri, era domingo. Y digo esto porque, desde que me levanté hasta que llegó mi maleta dos horas después, no había nada abierto, que los alemanes, aunque adoran el trabajo, los domingos también descansan.
En Reinickendorf, y con lo puesto, comencé a entrar en contacto con aquella ciudad tan tranquila, pese a ser la capital de uno de los países de más peso en el concierto europeo. A los cinco minutos escuché las campanadas de una iglesia cercana y me dije: “¿Por qué no?”. Así que, aunque aquí no entro en una iglesia a no ser que esté de visita, me encontré dentro de un templo escuchando el mensaje de Dios en alemán. ¡Gott, Gott, Gott(1)! No me considero atea, pero sí una persona no practicante. Al salir, ya tenía mi maleta y respiré aliviada. Igual me había ayudado el dios alemán al que acababa de rezar.
Hay muchos monumentos emblemáticos que llaman la atención: el Jüdisches Museum(2), la Fernsehturm(3), la Gedächtniskirche(4), y los más célebres: Brandenburger Tor(5) o Nikolaiviertel(6) o el Reichstag(7)…
De todos ellos, guardo un especial cariño a la Gedächtniskirche (Gedächtnis=recuerdo; Kirche=iglesia), que son los restos de una iglesia bombardeada durante la IIª Guerra Mundial. Como su nombre indica, es un edificio para el recuerdo. Obviamente no se utiliza y está cerrada al público, como un símbolo de las desgracias que traen las guerras.

(1) Gott: Dios.
(2) Jüdisches Museum: Museo Judío
(3) Fernsehturm: Torre de la televisión
(4) Gedächtniskirche: Iglesia del Recuerdo
(5) Brandenburger Tor: Puerta de Brandeburgo
(6) Nikolaiviertel: Barrio de Nicolás
(7) Reichstag: Parlamento




















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