Daría un mundo por abrazarle y quedarme dormida junto a él, compartiendo los sueños, esos sueños por los que él me preguntó una vez y sobre los que no respondí. Daría un mundo por amanecer al sol, a su vera, perdida en su mirada perfecta.
Y echo de menos los momentos de magia. Adoro cerrar los ojos, antes de que avance el sueño, para imaginar que él duerme, para recordar su rostro perfecto, su mirada cargada de tantas cosas bellas, la suavidad de sus dedos de artista.
Es que le echo de menos. Y le quiero tanto, tanto, tanto...
Es un buen momento para ir a dormir.
Y echo de menos los momentos de magia. Adoro cerrar los ojos, antes de que avance el sueño, para imaginar que él duerme, para recordar su rostro perfecto, su mirada cargada de tantas cosas bellas, la suavidad de sus dedos de artista.
Es que le echo de menos. Y le quiero tanto, tanto, tanto...
Es un buen momento para ir a dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario