Está lloviendo demasiado. La humedad entra por los rincones de la piel y aparece el deseo de que salga el sol durante un momento.
Y el deseo de que el sol en sí mismo aparezca por cualquier calle y en cualquier momento. Le echo demasiado de menos. A veces me llega su recuerdo, cada vez más difuminado, y me estremezco repentinamente. Y vuelve el anhelo de verle.
Quizás este fin de semana.
Antes le veía siempre los jueves. Seguro que está guapo.
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