Hoy era el día más inesperado para encontrarme con él. Con los ojos hinchados, los labios agrietados, los kleenex en la mano y la voz quebrada, lo que menos esperaba era cruzarme con ese ángel de mirada perfecta. Hoy era uno de esos días en que deseaba no encontrarme con él.
También es cierto que esta mañana he pensado muchas veces en si debía o no ir a la oficina, tal y como me encontraba. Al final he ido; tenía demasiadas cosas que hacer.
Llevo dos tardes en cama, pero puedo decir que ya me encuentro mejor. O quizás es que cuando me encuentro con él siempre me encuentro mejor. En ese momento he sentido algo inexplicable. Evitando mirarle a través de las gafas de sol, he vuelto a sentirme tocada de nuevo. Su magia... ¿cómo he podido vivir sin ello...?
Estaba guapísimo. Es un ángel.
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