domingo, febrero 19, 2012

Lo que programan los astros

¿Qué ocurrirá cuando me encuentre con él? Supongo que nada, sólo que me da la sensación de que mirarle a los ojos será mucho más costoso que si me hubiera cruzado con él la primera semana de enero. Y cuando digo esto me refiero a esos momentos en que me paro a hablar con él, en que siento el hormigueo de mil mariposas en mi interior, que anhelo susurrarle mil palabras de amor que se quedan en mi garganta, esperando en silencio.
Le quiero con locura.
Aunque a veces llego a dudar. La semana pasada creía que me estaba desenamorando, pero bien sé que no es así, bien sé que esos pensamientos llegan desde el momento en que dejo de verle, desde que no sé nada de él. Pero sé que cuando me encuentre con él amaré, si cabe, con más fuerza.
Ayer debería haberme encontrado con él, pero el mundo se puso en mi contra. Tengo tal picoteo en pecho y garganta, que no sé si pasará con un poco de leche con miel y vicks vaporub. Quizás mañana, si no dejo de toser, me acerque al centro médico a que me receten algo. 
Lo de aquella noche me parece un sueño, algo muy lejano. En estas semanas, muchas veces he pensado si fue correcto haber puesto todas las cartas boca arriba. Cuando me lo he encontrado después, que le he visto de lejos, me ha dado la sensación de que él estaba bien, siempre sonriendo, siempre con esa mirada angelical. 
Ahora tengo muchas más preguntas de las que tenía hace dos meses. Y ninguna respuesta. Pero la única pregunta que le haré será acerca de sus sueños. Quiero saber cuáles son sus sueños.

Le echo muchísimo de menos. Tanto como nunca antes le había echado de menos.

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