sábado, febrero 18, 2012

Tantas estrellas

Esta mañana me he levantado con la garganta rasposa. Poco importa que anoche tomara leche con miel. Me duele toda la garganta y me está bajando por todo el pecho. Cuando más lo noto es al tragar saliva o al hablar, que me ahogo. Será cuestión de unos días, de lo que me dé el médico.
Mis amigos se han ido a Vitoria al carnaval. Yo he preferido quedarme. Si vuelven pronto esta noche sería posible que saliera para tomar algo. 
Últimamente me veo menos por aquí. No es que no tenga ganas ni que se me hayan acabado las ideas. Supongo que influye que ya no me encuentro casi nunca con él. Quizás esta noche tampoco le vea.
A las ocho he salido a dar una vuelta. El perro necesitaba salir un rato. Hoy es una de esas noches perfectas, con un firmamento estrellado capaz de quitarte la respiración durante unos minutos, y la temperatura era bastante agradable. Cuando miraba al cielo, me acordaba de un ángel de mirada perfecta. Las estrellas siempre me llevan a añorarle y les pregunto dónde estará él.

En realidad, en estos momentos me encuentro un poco mareada. Creo que es de toser. Pero pensar en él me relaja.

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