Y como no puedo dejar pasar ese momento sin describirlo, aunque llegue tarde, no podía dejarlo para después.
Cuando a las dos iba al coche he pasado junto al suyo. De no ser por la gente que había a esas horas quizás le hubiera dejado una impronta (de amor, por supuesto) en los cristales.
Me he sentido hechizada porque en ese momento le he sentido demasiado cercano. Miraba a ver si venía...
Tengo tantas ganas de verle.
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