viernes, febrero 10, 2012

La necesidad imperiosa de él

Me pregunto si con decir unas palabras a una persona sería suficiente para hacer que las sensaciones que ahora parecen tan lejanas con esta ausencia que me está matando por dentro vuelvan a fluir como hace unas semanas. Y no las palabras que a él le gustaría leer, sino lo que tanto deseo decirle. Esta tarde me imaginaba escribiéndole un mensaje diciéndole "Te echo de menos", para luego pensar en que sería mejor escribirle "Te quiero muchísimo", porque esto último va directo al corazón. Sé que si llegara a escribirle un mensaje así llegaría una concatenación de actos y ya no podría dar marcha atrás.
Sería sencillo escribirlo, incluso darle a "enviar", pero sería responsable de todo lo que desencadenaría ese mensaje, no sé si podría vivir nuevamente en un "sinvivir" lleno de silencios.
A veces me gustaría ponerme en contacto con él sólo para quedar con él. Estos días pensaba en la nieve, en lo poco que me gusta, y sé que un paseo con él me haría ver la nieve desde otra perspectiva. No quedaría con él para tomar algo, sino para mostrarle algo, para caminar hasta el puente y preguntarle qué ve. Ahora el río no se encuentra subterráneo, e igual que sus aguas buscan su camino, quiero mostrarle que no quiero que su magia deje de fluir, necesito confesarle que le necesito. 
Varias semanas de distanciamiento han sido suficientes para darme cuenta no de que estoy enamorada (esto ya lo sabía) sino de que le necesito en mi vida, que necesito mirarle a esos ojos cada mañana, esos ojos que contienen tantas cosas buenas, que necesito escuchar su voz cada día, que necesito de él. 
Ahora comprendo que el amor sin la persona amada es un suplicio terrible. Quiero que los días vuelvan a ser azules. 

Al menos siempre me quedarán los sueños. Esos sueños donde siempre aparece él. Pero su imagen cada noche aparece más difuminada. Podría ver fotos, pero no es eso. El amor no está en una imagen sino en la realidad del momento presente, en mi corazón. Las mejores imágenes siempre vienen en forma de recuerdos, de sentimiento, de deseos, de sueños. 

Sí, sé que si quiero verle podría ir a buscarle, encontraría cualquier excusa en cuestión de segundos, lo mismo ocurriría si quisiera hablar con él, pues sólo tendría que descolgar el teléfono. No es eso lo que busco ahora. No quiero situaciones forzadas. Deseo que sea el azar el que cruce nuestros pasos. Tarde o temprano nos encontraremos. Y entonces sé que mi corazón volverá a latir fuertemente, que mi alma se sentirá tocada de nuevo por ese ángel de carne y hueso que es adorable, encantador, que siempre trae la magia. Y mi mente ha anotado que tengo una pregunta en el tintero, que he de preguntarle cuáles son sus sueños. Seguro que en ese momento preciso mi mente se quedará en blanco, siempre me ocurre.

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