Hoy me costará dormir. Unos pocos minutos para la una y no tengo ningún sueño. Supongo que leeré, que leeré hasta quedarme dormida, hasta que los párpados se cierren y hasta dejarme mecer por la imagen del recuerdo de su mirada perfecta.
Me acuerdo mucho de él y, de hecho, me gustaría encontrarme con él, pero no en unos minutos donde tan sólo intercambiamos un saludo, sino para mirarle a los ojos, aunque me ruborice, pues sé que mis pensamientos van a recordar, van a ir más allá del momento presente. Necesito encontrarme con él de noche, aunque no sé lo que haré cuando llegue el fin de semana.
Me encuentro algo apagada. Necesito la magia que me brinda.
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