sábado, febrero 11, 2012

Aleph

Resultado de imagen de aleph paulo coelho
"Yo no puedo ver y tú lo sabes todo.
Aun así, mi vida no será en vano,
porque sé que volveremos a encontrarnos
en alguna divina eternidad".
(OSCAR WILDE)

No es uno de los libros de Paulo Coelho que más me ha gustado, quizás por el tema que toca: el regreso a una vida pasada. Es obvio que el autor cree en la reencarnación, y yo no creo en ello, quizás por eso me decepciona el libro.
Según la novela, el Aleph es una especie de círculos (por el hecho de que un círculo no tiene ni principio ni fin) donde el hombre se está moviendo, está rotando. Esos círculos serían todas sus vidas y existen diversos puntos espaciales donde nos podemos sentir "dentro" de una vida pasada.
En este libro, el autor decide cruzar Rusia a bordo del Transiberiano (9.288 km), desde Moscú hasta Vladivostok. En el viaje en tren, que a veces es demasiado tedioso, un traductor chino, una joven rusa, los editores rusos de Coelho, diversos periodistas y el propio autor comparten un vagón donde tienen diversas conversaciones. Sin embargo, hay una persona que atrae la atención: Hilal. Nacida en Turquía, con un don para tocar el violín, vive en Ekaterinburg, pero aparece en Moscú para acompañar al autor en su viaje por Rusia. Ella dice estar enamorada de él. Coelho al principio no la hace caso, pero finalmente junto a ella consigue regresar a un momento de una vida pasada, donde él trabajaba para un inquisidor en Córdoba y ella era una joven de la que estaba enamorado y a la que envió a la hoguera. Dice Coelho que siempre nos volvemos a reencontrar con aquellas personas de vidas pasadas con las que tenemos una cuenta pendiente.

"Hace mucho tiempo aprendí que, para curar mis heridas, necesitaba tener el valor de enfrentarlas".


Resultado de imagen de Iglesia de la Sangre, Ekaterimburgo
Iglesia de la Sangre, Ekaterinburg

De entre todos los lugares donde el Transiberiano hace sus paradas, hay una ciudad que me ha llamado la atención: Ekaterinburg (queda más o menos a mitad de viaje entre Moscú y Vladivostok). Hoy en día es una ciudad muy industrializada. Aquí se encuentra la Iglesia ortodoxa de la Sangre, levantada entre los años 2000 y 2003, en el lugar donde se encontraban las ruinas de la casa Ipátiev. En esta casa fueron asesinados el zar Nicolás II y toda su familia.

No hay comentarios: