Vendedoras en la Plaza del Fontán
Adoro las estatuas de bronce, esas que parecen tan realistas, a tamaño real. Me suelen poner la carne de gallina porque están esculpidas con tanta maestría que tienen una atracción sobre mí que ni yo misma me doy cuenta, es decir, que si veo una estatua una fuerza me impulsa a acercarme. Y he visitado muchas ciudades donde proliferan las estatuas. En Oviedo disfruté muchísimo, porque a cada pocos pasos había una estatua. Ya puse por aquí las estatuas de Woody Allen y de la Regenta, aunque no la de Mafalda (pero para ponerla tengo que recortar la foto donde salgo). Dejando aparte las estatuas más célebres de la ciudad, me encontré con otras anónimas que me produjeron gran deleite.
Esperanza caminando, junto al Teatro Campoamor (representa a una estudiante que simboliza la tradición universitaria ovetense)
Cuando hablo de estatuas me refiero única y exclusivamente a esas estatuas de bronce de tamaño real, porque había otras, también de bronce, gigantes y más abstractas, y ésas no me llaman la atención. Tienen que ser lo más realistas posibles.
La Bella Lola, Plaza del Fontán
Creo que me hubiera estado recorriendo Oviedo durante varios días para gran disfrute, y aunque hubiera encontrado nuevas estatuas me hubiera dejado muchas. Porque acabo de comprobar que la ciudad cuenta con más de un centenar de estatuas.
Hay estatuas junto a la Plaza Mayor, o detrás del Ayuntamiento, dedicado a los que trajinan con el pescado. Hay estatuas dedicadas a Asturias, a la familia, a la historia, a los oficios habituales, a las gitanas, a los viajeros, a Leopoldo Alas "Clarín"... He aquí unas muestras:
El vendedor de pescado
Pescadera
El viajero, Plaza de la Catedral
La Torera, Parque de San Francisco
Dejo finalmente algunas de las que no son tan realistas, pero que también adornan la ciudad de Oviedo.
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