Se está demasiado bien en la calle. Huele a primavera. Y yo, una vez más, he vuelto a traer el libro y tomar café fuera.
Va acabando el día. Y estoy agotada ya. El agotamiento es, en parte, porque las pequeñas se me han echado encima y han gastado la energía que me quedaba.
Al final las he conseguido concentrar contándoles historias y enseñándoles palabras de cortesía en francés. Porque en unos meses se marchan a Eurodisney.
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