Faltan unos minutos para las tres de la madrugada y me encuentro totalmente desvelada. Podría describir todo mi viaje a Asturias y en unas horas seguiría igual.
Tampoco estoy cómoda leyendo, porque tengo los ojos hinchados y la nariz cargada por un catarro inesperado. Lo de los ojos me escuece porque no puedo leer como me gustaría.
Igual mañana me toca guardar cama.

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