Siempre he pensado que la vida del farero tiene que ser dura, siempre alejado del común de los mortales y viviendo por la noche vigilando que el faro no se apague, y a la vez tiene que ser muy satisfactorio ayudar a tantos barcos a encontrar el camino de regreso a casa o a la tierra.
Supongo que a veces en nuestras vidas nos aferramos a una especie de luz para mantenernos a flote. Como la de un faro.
Leyendo un libro sobre son faro me han venido a la mente cantidad de metáforas. Cuando algún día me encuentre triste me acordaré del faro.
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