Tengo dos sobrinas que son polos opuestos. Mientras la mayor le ha cogido el móvil a su padre y me ha cantado el Cumpleaños Feliz, la pequeña se ha negado a decirme una sola palabra. Cuando me ha llamado mi cuñada, un rato después, mi sobrina pequeña se ha puesto a hablar y no callaba.
Ya nos conocemos. Le cuesta despertarse dos horas y en esas horas tiene un humor de perros. Y sólo tiene cuatro años...
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