Podía haberme dejado extasiar por la ducha hace ya un rato, pero esperaba la llamada de mi hermano y conmigo siempre se cumple la Ley de Murphy, básicamente porque pierdo la noción del tiempo cuando el agua toca mi piel. Podría pasarme horas... Eso me recuerda a que se ha terminado el invierno y sigo sin estrenar la bañera hidromasaje. Porque prefiero la ducha.
A esta hora no creo que me llame nadie, pero cuántas veces estoy en la ducha y oigo el móvil a lo lejos. Así que en cuanto he hablado con mi hermano ya me quedo libre para esa ducha que he pospuesto bastante rato.
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