lunes, abril 23, 2018

Plaza Mayor

Hoy es uno de los días que me traen Salamanca desde el recuerdo. Con una intensa nostalgia. Si vuelvo la vista atrás, a aquellos años de estudiante, puedo saborear con delicadeza aquellas horas en las que me dejaba llevar por la masa de gente que se dejaba caer tal día como hoy por la Plaza Mayor de Salamanca. Y es que hoy también es el Día de Castilla y León, así que podía pasarme el día entero recorriendo los puestos de libros que se colocaban en la Plaza Mayor durante una semana. Seguro que si iba cualquier otro día había menos gente, pero me gustaba recorrer la plaza en el Día del Libro.
Allí no regalan una rosa ni una botella de vino, pero el ambiente era inigualable. Salamanca es una ciudad llena de estudiantes, pero también de bohemios. Recorrer los puestos de libros a veces podía brindar instantes inusuales, como lectores de lo atípico discutiendo con libreros sobre novelas de las que yo jamás oí hablar. No debería escuchar conversaciones ajenas. Había gente que iba de interesante y había gente que lo era. Estos últimos hablaban muy bajito porque no querían atraer la atención de las personas que los rodeaban, hablaban incluso con timidez. Ahí estaba yo, observando, absorbiéndolo todo.
Me considero una persona observadora, incluso cuando parece que no escucho, incluso cuando parece que no presto atención. Simplemente observo. En Salamanca sobre todo, con tanta gente dispar, convertí la observación en una afición, llegando a imaginar las vidas cotidianas de las personas que me rodeaban, y luego plasmarlas al papel. Si una persona cerca de mí me parecía peculiar, allí estaba yo para "reinventar" la vida de esa persona. 
De todas formas, tal día como hoy siempre llegaba al piso de alquiler cargada de libros. Nunca llamé "casa" a ese piso pese a ser lo suficientemente acogedor, era consciente de que era un lugar de paso sin más.

Hoy echo de menos el cosmopolitismo de Salamanca. Debería dejarme caer de visita de vez en cuando. Creo que lo pospongo, porque... ya sería otra cosa. Vería la ciudad con otros ojos. Y creo que no quiero eso, creo que prefiero quedarme con los recuerdos que hacen que me enamore de esa ciudad cada vez que la recuerdo.

2 comentarios:

Dyhego dijo...

Bellísima ciudad.

K dijo...

A mí también me gusta mucho. Es un orgullo haber estudiado allí.