jueves, abril 12, 2018

En las últimas horas

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Después de estar más de dos horas en la cocina, creo que ya puedo relajarme. Mi familia aún se está cachondeando de mi tortilla que se sale por todos los sitios, y en una de estas que se han salido las patatas las he probado y están buenas. Una compañera me ha dicho que si hago una tortilla todas las semanas en verano me saldrán espectaculares, aunque aún sigue esperando unos canelones. Ésos sí que me salen bien. De todas formas, cocinar me relaja y me gusta, así que debería practicarlo más, pero cuando estoy en casa hago cualquier cosa menos meterme en la cocina.
En otro orden de cosas, el alisador tiene sus efectos. Ahora tengo el flequillo liso y el resto del pelo rizado. Cuando me lo dijo la peluquera no me lo creía. 
Me huelen las manos a cebolla. Diré que me gusta el olor de la cebolla, pero no me gusta que se me pegue el olor de la comida. Eso me recuerda a otro tipo de olores. Lo mío con los olores viene de lejos. En eso me parezco a mi padre. Supongo que somos demasiado sensibles a los olores. Hace unas semanas estuve en Asturias y el fuerte olor a sidra me echaba para atrás. Hoy he despedido a alguien rápidamente en la oficina porque si llega a estar cinco minutos más me da algo; no sería capaz de decirle que la próxima vez se pase antes por la ducha, pero lo he pensado. 
Y luego están esos olores que me subyugan: el olor a gasolina, el olor a canela, el olor a fósforo, el olor a tierra mojada después de la lluvia, el olor a vainilla. Alguno se me olvida.
Dejo aparte los perfumes, porque me gustan los olores naturales. Cuando me acuerdo yo misma me echo unas gotas de One de CK, quizás es que me gusta que no se note. La mayor parte de las veces se me olvida echarme esas gotas.
Hoy es uno de esos días que hay personas que nos hacen reír. Y sí, me he reído. Porque en definitiva terminar la jornada con una dosis de risas es una de las mejores cosas que nos puede traer el día.
Mi hermano me ha dicho que tienen algo para mí, pero no ha soltado prenda. Como no me ha preguntado sé que no serán libros. Mi hermano pequeño y su novia me han hecho mandarles una serie de libros de los cuales me regalarán algunos. Mi madre me preguntó el título de un libro, le mandé tres para que eligiera, y los tres ha comprado. Pero mi hermano no me dice lo que ha comprado con mi cuñada y sobrinas. No suelta prenda. Estoy convencida de que es algo para mi piso.
En estos momentos sólo me apetece leer.

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