Corría el verano del año 2000 y empecé a salir con alguien. Recuerdo el año por ser redondo y una relación tormentosa.
Al que ha entrado esta mañana en la oficina le ha tenido que costar cruzar la puerta. Yo estaba fuera de mi sitio y cuando le he visto he pedido a otra persona que le atendiera. No quería cruzarme con él. He observado que estos dieciocho años me han tratado mucho mejor a mí que a él.
Entonces he decidido a ir a mi mesa y le he saludado, incluso he dicho su nombre. Ha sido incapaz de levantar los ojos y mirarme. Quizás es porque yo me porté con él mejor de lo que él se portó conmigo.
En qué hora me alejé de él.

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