Hace unos días recibí un regalo. Se trata de un libro de cuentos dedicado por el autor. El libro ve la luz el 4 de mayo, así que puedo sentirme una privilegiada por haberlo recibido antes de su distribución en librerías. Se trata de un compendio de cuentos de talante familiar que llegan muy hondo, y mucho más cuando conozco a algunas de las personas que en ellos se nombran.
Cazando a Olentzero trata de un niño de diez años que quiere "cazar" al Olentzero poniendo los regalos, para lo que idea una manera de poner una cámara dentro de una bola de Navidad, pero cuando pone la grabación en medio de la oscuridad no atina más que a ver un señor con barba, y el niño ni siquiera se da cuenta de que es su padre.
El bautizo de mi abuelo habla de una mujer, la bisabuela del autor, que se encontraba a punto de dar a luz en una pedanía cerca de Cambados. No tenían agua ni vino debido a una inmensa sequía, y en ese momento apareció el párroco para pedir orujo para las misas. Párroco que no tardó nada en remangarse y pedir orujo para traer al niño al mundo y bañarlo en orujo a falta de agua.
Mamá astronauta cuenta la historia de un niño colombiano que vive en Madrid y que les dice a sus amigos que vinieron de Colombia y su mamá se hizo astronauta, ya que todas las noches se ponía un vestido de cristales y al día siguiente le traía estrellas. Este cuento nos despierta gran ternura por esa inocencia infantil.
El último tomate de Ovidio es un pequeño homenaje al padre del autor, al que yo conocí y que falleció en 2011. También conocí Rivas de Tereso, un pequeño pueblo en La Rioja alavesa, donde transcurre el cuento. El autor explica que su padre compró un terreno allí donde creó una huerta que, entre otros productos, estaba llena de tomates, y era uno de los sabores auténticos. Cuenta que una vez con diez años le acompañó y su padre preparó unos tomates y unas cocochas a la vasca, que hoy en día son dos de sus platos preferidos. Más que un cuento... es un recuerdo.
Hande el charlatán cuenta en primera persona la historia de Hande, un chico turco que nace en un bazar, sobre la mejor alfombra de Cachemira de la tienda. Su padre, en vez de preocuparse por el estado de su esposa y de su hijo recién nacido, estalla cuando ve la alfombra. El niño crece y aprende en las tiendas del Bazar, pero no con su padre, de quien muy pronto descubre que tiene a su madre recluida en la trastienda fabricando cosas que vender. Cuando el padre empieza a enfermar, Hande le dice que le acompañará en su próximo viaje a Cachemira con el fin de conocer a La Princesa de Hielo, la tejedora de las mejores alfombras de Cachemira, pero en su lugar está la hija... de la que Hande se enamora perdidamente.
Lágrimas de cocodrilo cuenta cómo una hembra de cocodrilo llora en todo momento sus lágrimas de cocodrilo por ella y por todo el mundo, sin parar...
En Historias irlandesas de Nochevieja nos encontramos a una joven pareja que no se pone de acuerdo sobre con qué familia van a cenar en Nochevieja. Es entonces cuando él descubre unos billetes de avión para pasar la Nochevieja en Irlanda y allí queda con su amigo Finn, que les traslada a una especie de hotel rural donde se reúne toda la familia y, tras las campanadas, cuentan historias. Cuando el abuelo Finn cuenta su historia nadie se atreve a moverse del salón y todos se quedan dormidos allí mismo sin ir a sus respectivos dormitorios.
En Cómo reconocer al culpable en una rueda de reconocimiento, el autor explica que un día iba por la calle con sus hijos cuando le paró un ertzaina para ir a una rueda de reconocimiento, ya que se parecía físicamente a uno de los culpables. Explica que acude a los Juzgados de Vitoria donde todos le preguntan si es el abogado, y cuando entra en la sala con varios "voluntarios" más y los culpables, observa que los culpables miran para abajo y no tienen cordones en las zapatillas.
No perdáis el tiempo coleccionando pegatinas explica cómo un hombre hijo de madre alemana se acerca con un amigo a reuniones de un partido, donde le aconsejan que se afilie, pero nunca le permiten destacar en las listas, mientras otros allegados a su lado consiguen ser alcaldes. Se saca la carrera de Derecho y lo único que consigue es ser un cabeza de turco, con lo que finalmente decide alejarse de la podrida política.
Costura en diez lecciones homenajea a una anciana costurera, Isabel, que nació en un pueblo de Burgos y que se apuntó a un curso de costura en diez lecciones, un curso por correo. En el primer envío su madre le dio un bofetón, pero cuando vio que la joven aprendía no le importó pagarle el resto de lecciones. Y así Isabel se convirtió en una gran costurera que terminó creando una Academia de Costura en Vitoria donde les contaba a sus aprendices su vida pasada y cómo consiguió marcharse de aquel pueblo burgalés donde no hubiera salido de la pobreza.
En La chica del concierto, el autor explica que va a ver un concierto y que siempre aparece una chica a la que no quita ojo, que termina marchándose antes del final, y que en vez de disfrutar del concierto termina disfrutando observando a esa chica.
Corazones en el café habla que, de camino al trabajo, siempre para en una cafetería a tomarse un café y que nunca se ha fijado pero la camarera dibuja un corazón con la espuma del café.
Ya tienes para una temporada trata de los pensamientos de una mujer mientras está echando un polvo con su marido.
Coímbra B trata de un joven universitario que se encuentra de Erasmus en Coimbra y se ha enamorado de una griega, así que una madrugada la ayuda a llevar la maleta para coger un tren que la llevará a su país durante un mes, esperando que a su regreso se la termine ligando. Cuando pasa el mes la está esperando en el andén Coimbra B, pero ella no viene sola, sino que vuelve acompañada de su novio griego.
El delirio habla de un hombre que se encuentra postrado en la cama de un hospital, con mucha fiebre, y en su delirio equivoca a la limpiadora con Vicky, un antiguo amor, intentando besarla y meterla mano.
En El roscón de Saturno, en medio de la receta del roscón, un joven explica que fue aprendiz de pastelero y que aprendió a hacer roscones de Reyes, pasando 36 horas haciéndolos y luego repartiéndolos con una de las encargadas de la pastelería.
En La caza un octogenario se ha vuelto a enamorar de una mujer a la que le saca treinta años. Ella se ha colado en su palco de la ópera y él ha terminado testando en su favor. Pero ella en realidad es hija de judíos y busca venganza.
La espía que me deseó habla de una pareja que decide hacer un viaje romántico a Berlín. Lo ha preparado Sandra, que quiere darle una sorpresa a Vicente, pero a última hora les cambian el viaje (la clase en el avión, el hotel, una visita a la ópera). Sandra cree que ha sido Vicente quien lo ha cambiado todo. En un momento en que sale del palco en la ópera, una mujer le entrega un sobre en el que dice que si la canciller alemana no dimite al día siguiente tendrá que acabar con ella. Sandra piensa que es una broma de su marido escritor, pero al día siguiente en la ducha una mujer se cuela en el baño y le agradece haberse pasado por ella en las últimas horas.
La lencería de la vecina tiene loco a Asier, que cuelga su ropa dos veces a la semana y descubre que su vecina sólo cuelga lencería de todos los colores, así que un día decide forzar un encuentro con ella en la escalera para ponerle cara.
Las lágrimas de San Lorenzo trata de los amores de Anxo, un gallego que adora navegar. Después de enrolarse en la marina y dejarlo, instruye a Ignacio, del que se ha enamorado pero con el que jamás pierde el contacto. En una de las travesías un 12 de agosto comienzan a caer las lágrimas de San Lorenzo sobre el cielo estrellado, y las estrellas fugaces les llevan al escarceo amoroso, que para Anxo es mucho, y para Ignacio significa que quiere volver con su mujer, aunque no se arrepiente de la experiencia que ha tenido con Anxo, sobre todo porque se ha dado cuenta de que los ha unido mucho más.
"Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente (Stendhal)".
Estatua a Ignacio Aldecoa, Parque Florida en Vitoria
La portada viene a ser un guiño a otro contador de cuentos, Ignacio Aldecoa, y es una ilustración del parque Florida en Vitoria, donde se encuentra la estatua de bronce de Aldecoa.
EL AUTOR:

Óscar Aragunde nació en Vitoria-Gasteiz en el año 1969. Lector y viajero ha pasado por varios oficios y se ha aventurado siempre en la búsqueda de los límites.
Su primera novela, Aire Fresco en La Habana (2015), fue muy bien recibida por los lectores y la crítica. Pero desde antes escribía cuentos, algunos de los cuales se recogen en este título.
EL LIBRO:
Título original: Cuando cuento "cuentos"
Autor: Óscar Aragunde
Editorial: Arte Activo (1ª edición, en mayo de 2018)
Número de páginas: 108
ISBN: 9788494718694
Valoración: 9/10
RETOS:
- Desafío Libros de Colores: Morado.
- Reto 25 españoles.
- Reto Genérico: Libro de relatos.
- Reto 100 libros.
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