A las cuatro de la tarde me entraba el sueño pero he sido incapaz de dormir; que luego por la noche no pegaré ojo.
Así que he pensado que bien podía tomar café con alguien. Y he mandado el mensaje a la persona con la que me apetecía estar.
No contenta con ello he ido a su oficina. Hacía siglos que no le visitaba allí. Es que me apetecía verle. Cuando volvía a casa he visto luz y sabía que en viernes por la tarde seguro que estaba él.
Le he mirado de arriba a abajo y le he dicho que sigue igual. Me ha dado dos besos y me ha pinchado con la barba.
Espero que no pasen otros tres meses antes de volverle a ver. Estamos a quinientos metros y no nos vemos. Saberle cerca me relaja, pero hoy quería verle. Y le he visto.
Sabiéndole cerca todo va bien.
Al final me ha regalado unos minutos, como le pedía al mediodía.

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