domingo, noviembre 26, 2006

Tantos mundos desconocidos ahí fuera...

El libro Yo puta de Isabel Pisano se lee rápidamente, sobre todo si se tiene en cuenta que son testimonios reales los que se cuentan en sus páginas. A modo de entrevistas, la autora nos cuenta el modo de vivir de una prostituta de lujo, de las mujeres que hacen la calle en Montera o incluso la manera de ganarse la vida de estas mujeres en otros países, cómo las mafias recurren a países pobres en busca de adolescentes que llevan a otros países engañadas... Es un sinfín de historias, a cual más escalofriante.
Las que más me llaman la atención, quizás por la impotencia y la rabia de que no se haga nada al respecto, son las "muñecas rotas", niñas que carecen de infancia, cruelmente engañadas por sus padres o padrastros, que abusaron de ellas a la más tierna edad, niñas que deberían estar jugando con sus muñecas en vez de patearse las calles en busca de clientes.
O la de aquella austríaca que se metió en las drogas siendo una niña (10 años) y que fue incitada por un "camello" a prostituirse para conseguir el dinero que necesitaba para su dosis diaria de heroína.
Me ha impactado la historia de las niñas del Amazonas, una población joven (no pasan de los 20 años porque están expuestas a todo tipo de enfermedades) que da placer a los habitantes del Garimbo. Se les llama garimbeiros a los buscadores ilegales de oro, que pagan con una pepita de oro su momento de placer sexual con estas niñas.
Llama la atención aquella mujer, ya mayor, cuyo sarcoma de Kaposi es evidente en la cara. El sarcoma de Kaposi no sabía lo que era y tuve que, aparte de aprenderme el nombre, buscar lo que era: un tumor frecuente en pacientes con SIDA.
Te habla de las mafias que controlan este mercado del sexo en casi todos los países, sobre todo en Italia y en Brasil, del efecto del SIDA sobre todo en aquellas mujeres que son traídas de África o de regiones muy pobres (están desinformadas al respecto y no saben lo que es un preservativo)... En fin, todo un mundo de engaño.
He echado de menos algunos países, como Tailandia, del que no se habla nada, y cuyo nivel de prostitución es bastante más elevado que la media. Ya que la autora pretende hacer un análisis exhaustivo del mundo de la prostitución me extraña que no haya profundizado más en la zona asiática.
En fin, hay testimonios en este libro que ponen la piel de gallina.

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