
¿A qué aspira un peregrino a Santiago cuando se propone cubrir en un plazo relativamente corto de tiempo los más de 760 km. que cruzan España desde Roncesvalles a Santiago? ¿Quizás espera el perdón eterno, busca la fe que jamás encontró en su vida o quizás busca su propio camino?
¿Qué le hace a una persona sacrificar un verano para comenzar una travesía que no sabe si terminará en buen puerto? ¿La fe? Tiene que ser fe. No creo que nadie consiga llegar al final sin ella, y no sólo en lo que se refiere al Camino de Santiago, sino a todos los caminos, físicos y etéreos, que cruzamos a lo largo de nuestra vida. Aquel que viva el camino paso a paso, disfrutando del momento, de los paisajes y de las personas que salgan a su paso, sin querer llegar a la meta antes de tiempo, aquel llegará al final.
Es curioso. Hace mucho tiempo que quería describir las etapas del Camino de Santiago. Nunca lo he hecho y siempre he deseado hacerlo. No lo haría sola, y buscar a alguien de mi círculo que me acompañe es harto difícil pues les veo exclamar con sorpresa: ¡¿caminar hasta Santiago?!
¿Por qué a mí lo que menos me importa son las llagas y ampollas que puedan salirme en los pies, o los dolores, el cansancio, la deshidratación, dormir muchos días sobre el suelo... y a mi gente es lo primero que le viene a la mente? ¿Es posible que no miremos el Camino de la misma manera? No se trata de hacer el Camino, sino de vivirlo. Se lo escuché a un peregrino.
Mucha gente podría preguntarse por qué me llama tanto el Camino de Santiago. Es evidente. Desde que tengo uso de razón he visto pasar por mi pueblo miles y miles de personas que se dirigen hacia Galicia: andando, en bici, en caballo... Por mi pueblo, en La Rioja, pasan a diario miles y miles de personas, en invierno y en verano, de los confines más desconocidos del mundo y de todas las puntas de la península, famosos y desconocidos... Es un ir y venir que no cesa nunca, y cada vez va a más. Cada verano percibes que la horda de peregrinos crece cada vez más. ¿Debo de pensar que la fe crece cada año o que la inmensa mayoría de los que lo hacen cada año simplemente quieren llegar a Santiago como si fuera un viaje más, por el simple hecho de decir que ya lo hicieron una vez? No creo que sea sólo cuestión de fe, ni únicamente de devoción. Posiblemente sea más cuestión de fama. Y eso sí, los que lo hagan con fe seguro que repetirán.
¿Qué tiene este Camino que cada vez atrae a más y más gente de todo el mundo? Algo tendrá. No es el fervor del año 1000, cuando también grupos multitudinarios de fervientes cristianos peregrinaban hacia Compostela, Roma o Jerusalén, no es ese fervor que guiaba a las piadosas gentes del siglo X, desde luego que no es por ese sentimiento común de que en el año 1000 acabaría el mundo.
Tiene que haber algo también atrayente para que tanta gente en el siglo XXI acuda a ponerse de rodillas ante la estatua del Apóstol Santiago.
La verdad es que tantas veces he deseado hablar del Camino de Santiago que nada más que me he puesto a escribir sobre el tema las palabras salían a borbotones. Pero lo que es el camino en sí lo dejaré para otra ocasión. Quiero hacerlo desde aquí -internet es otra manera de viajar-, y algún día lo haré realidad, pues es un deseo que tengo desde hace mucho.
Hoy me he puesto a hablar del peregrinaje a Compostela gracias a un libro de Paulo Coelho que me acabo de terminar. No es ni con mucho uno de sus libros más famosos. No es tan célebre como El Alquimista ni como Brida, ni siquiera es tan extenso como otros, pero se lee tan intensamente como casi todas sus obras, pues llega hondo lo que dice en sus páginas.
En El Peregrino de Compostela (Diario de un mago), Paulo Coelho nos habla del viaje que emprendió hasta España para realizar el Camino de Santiago, un camino particular, donde se ponen sobre la mesa no sólo los resultados de emprender algo sino el esfuerzo que nos llevan a realizarlos de la mejor manera posible. De hecho, lo importante no es llegar a Santiago sino el Camino en sí, terminando de dotar a ese peregrinaje de la espiritualidad y transcendencia que nos llevan a tomar unas decisiones u otras dependiendo de cada momento particular y teniendo en cuenta todas las circunstancias que nos rodean.
Es necesario que saque fuera de contexto párrafos que son para reflexionar.
[Momento de reflexión]
¿Qué le hace a una persona sacrificar un verano para comenzar una travesía que no sabe si terminará en buen puerto? ¿La fe? Tiene que ser fe. No creo que nadie consiga llegar al final sin ella, y no sólo en lo que se refiere al Camino de Santiago, sino a todos los caminos, físicos y etéreos, que cruzamos a lo largo de nuestra vida. Aquel que viva el camino paso a paso, disfrutando del momento, de los paisajes y de las personas que salgan a su paso, sin querer llegar a la meta antes de tiempo, aquel llegará al final.
Es curioso. Hace mucho tiempo que quería describir las etapas del Camino de Santiago. Nunca lo he hecho y siempre he deseado hacerlo. No lo haría sola, y buscar a alguien de mi círculo que me acompañe es harto difícil pues les veo exclamar con sorpresa: ¡¿caminar hasta Santiago?!
¿Por qué a mí lo que menos me importa son las llagas y ampollas que puedan salirme en los pies, o los dolores, el cansancio, la deshidratación, dormir muchos días sobre el suelo... y a mi gente es lo primero que le viene a la mente? ¿Es posible que no miremos el Camino de la misma manera? No se trata de hacer el Camino, sino de vivirlo. Se lo escuché a un peregrino.
Mucha gente podría preguntarse por qué me llama tanto el Camino de Santiago. Es evidente. Desde que tengo uso de razón he visto pasar por mi pueblo miles y miles de personas que se dirigen hacia Galicia: andando, en bici, en caballo... Por mi pueblo, en La Rioja, pasan a diario miles y miles de personas, en invierno y en verano, de los confines más desconocidos del mundo y de todas las puntas de la península, famosos y desconocidos... Es un ir y venir que no cesa nunca, y cada vez va a más. Cada verano percibes que la horda de peregrinos crece cada vez más. ¿Debo de pensar que la fe crece cada año o que la inmensa mayoría de los que lo hacen cada año simplemente quieren llegar a Santiago como si fuera un viaje más, por el simple hecho de decir que ya lo hicieron una vez? No creo que sea sólo cuestión de fe, ni únicamente de devoción. Posiblemente sea más cuestión de fama. Y eso sí, los que lo hagan con fe seguro que repetirán.
¿Qué tiene este Camino que cada vez atrae a más y más gente de todo el mundo? Algo tendrá. No es el fervor del año 1000, cuando también grupos multitudinarios de fervientes cristianos peregrinaban hacia Compostela, Roma o Jerusalén, no es ese fervor que guiaba a las piadosas gentes del siglo X, desde luego que no es por ese sentimiento común de que en el año 1000 acabaría el mundo.
Tiene que haber algo también atrayente para que tanta gente en el siglo XXI acuda a ponerse de rodillas ante la estatua del Apóstol Santiago.
La verdad es que tantas veces he deseado hablar del Camino de Santiago que nada más que me he puesto a escribir sobre el tema las palabras salían a borbotones. Pero lo que es el camino en sí lo dejaré para otra ocasión. Quiero hacerlo desde aquí -internet es otra manera de viajar-, y algún día lo haré realidad, pues es un deseo que tengo desde hace mucho.
Hoy me he puesto a hablar del peregrinaje a Compostela gracias a un libro de Paulo Coelho que me acabo de terminar. No es ni con mucho uno de sus libros más famosos. No es tan célebre como El Alquimista ni como Brida, ni siquiera es tan extenso como otros, pero se lee tan intensamente como casi todas sus obras, pues llega hondo lo que dice en sus páginas.En El Peregrino de Compostela (Diario de un mago), Paulo Coelho nos habla del viaje que emprendió hasta España para realizar el Camino de Santiago, un camino particular, donde se ponen sobre la mesa no sólo los resultados de emprender algo sino el esfuerzo que nos llevan a realizarlos de la mejor manera posible. De hecho, lo importante no es llegar a Santiago sino el Camino en sí, terminando de dotar a ese peregrinaje de la espiritualidad y transcendencia que nos llevan a tomar unas decisiones u otras dependiendo de cada momento particular y teniendo en cuenta todas las circunstancias que nos rodean.
Es necesario que saque fuera de contexto párrafos que son para reflexionar.
"El hombre nunca puede cesar de soñar. El sueño es el alimento del alma, como la comida lo es del cuerpo. Muchas veces, en nuestra existencia, vemos nuestros sueños deshechos y nuestros deseos frustrados, pero es necesario continuar soñando, pues de lo contrario nuestra alma muere.
La única manera de salvar nuestros sueños es siendo generosos con nosotros mismos".
"A nadie le gusta pedir mucho a la vida porque tiene miedo a la derrota".
"La Vía Láctea muestra el Camino hasta Compostela. No existe una religión capaz de juntar todas las estrellas, porque si esto sucediera, el Universo se volvería un gigantesco espacio vacío y perdería su razón de existir. Cada estrella, y cada ser humano, tiene sus características especiales. Existen estrellas verdes, amarillas, azules, blancas, existen cometas, meteoros, meteoritos, nebulosas y anillos. Eso que desde abajo parece un montón de puntitos iguales son, en verdad, millones de cosas diferentes esparcidas en un espacio mucho más allá de la comprensión humana".
"Aunque hable el idioma de los hombres y de los ángeles, aunque tenga el don de profetizar y tenga fe para mover montañas, si no tengo amor nada seré".
"Y como no sabemos que el Entusiasmo es una inmensa fuerza, responsable de la victoria final, la dejamos escapar por entre los dedos, sin advertir que estamos dejando escapar también el verdadero sentido de nuestras vidas. Culpamos al mundo por nuestro tedio, por nuestra derrota, y nos olvidamos de que fuimos nosotros mismos los que dejamos escapar esta fuerza arrebatadora que todo lo justifica".
"La única forma de saber cuál es la decisión correcta es sabiendo cuál es la decisión errada. Es examinar el otro camino, sin miedo y sin morbosidad. Después, sólo se trata de tomar la decisión".
"Un hombre que no sabe oír no puede escuchar los consejos que la vida le da a cada instante. Sólo quien escucha el ruido del presente puede tomar la decisión correcta".
"Los hombres que se juzgan sabios son indecisos a la hora de mandar y son rebeldes en la hora de servir. Consideran una vergüenza dar órdenes y una deshonra recibirlas".
"El esfuerzo es saludable e indispensable pero, sin los resultados, no significa nada".
"Alcanzarás tus sueños si descubres primero lo que deseas hacer con ellos".
La única manera de salvar nuestros sueños es siendo generosos con nosotros mismos".
"A nadie le gusta pedir mucho a la vida porque tiene miedo a la derrota".
"La Vía Láctea muestra el Camino hasta Compostela. No existe una religión capaz de juntar todas las estrellas, porque si esto sucediera, el Universo se volvería un gigantesco espacio vacío y perdería su razón de existir. Cada estrella, y cada ser humano, tiene sus características especiales. Existen estrellas verdes, amarillas, azules, blancas, existen cometas, meteoros, meteoritos, nebulosas y anillos. Eso que desde abajo parece un montón de puntitos iguales son, en verdad, millones de cosas diferentes esparcidas en un espacio mucho más allá de la comprensión humana".
"Aunque hable el idioma de los hombres y de los ángeles, aunque tenga el don de profetizar y tenga fe para mover montañas, si no tengo amor nada seré".
"Y como no sabemos que el Entusiasmo es una inmensa fuerza, responsable de la victoria final, la dejamos escapar por entre los dedos, sin advertir que estamos dejando escapar también el verdadero sentido de nuestras vidas. Culpamos al mundo por nuestro tedio, por nuestra derrota, y nos olvidamos de que fuimos nosotros mismos los que dejamos escapar esta fuerza arrebatadora que todo lo justifica".
"La única forma de saber cuál es la decisión correcta es sabiendo cuál es la decisión errada. Es examinar el otro camino, sin miedo y sin morbosidad. Después, sólo se trata de tomar la decisión".
"Un hombre que no sabe oír no puede escuchar los consejos que la vida le da a cada instante. Sólo quien escucha el ruido del presente puede tomar la decisión correcta".
"Los hombres que se juzgan sabios son indecisos a la hora de mandar y son rebeldes en la hora de servir. Consideran una vergüenza dar órdenes y una deshonra recibirlas".
"El esfuerzo es saludable e indispensable pero, sin los resultados, no significa nada".
"Alcanzarás tus sueños si descubres primero lo que deseas hacer con ellos".
[Momento de reflexión]
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