En tiempos pasados no me hubiera imaginado sentarme en el sofá y ver una película de este estilo, así que pedí opiniones hace unos días y me aconsejaron que la viera.
Tampoco hubiera pensado que una película así iba a desatar mis lágrimas de tal manera.
Y tampoco me imaginaba que iba a ver a un Ben Affleck tan bien como sale aquí.
Un asteroide gigante se dirige hacia la Tierra, cuya colisión producirá la destrucción de nuestro planeta. Desde la NASA urden un plan para acabar con el asteroide antes de que el gran pedrusco acabe con la Humanidad.
Así que buscan a los mejores perforadores del planeta, perforadores petroleros que no se imaginan la misión que tienen que llevar a cabo en el espacio exterior.
Harry (Bruce Willis) es el mejor perforador petrolífero. En su barco tiene al mejor equipo que uno pueda imaginarse, locos sí, pero en ellos deposita su gran confianza. Allí también está su hija Grace (Liv Tyler), enamorada de su mejor hombre, A. J. (Ben Affleck), a quien no le queda más remedio que despedir ante la perspectiva de que este hombre termine casado con su hija.
Harry decide ir al espacio con su grupo de hombres para hacer perforar el asteroide, introducir una bomba que lo destruya y desviar su trayectoria de la Tierra.

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