domingo, noviembre 19, 2006

Miel


Hacía siglos que no tomaba leche con miel. De hecho, hace días que llevo diciendo que antes de dormir debo tomar un vaso, pero siempre me da pereza, y siempre pienso en que cualquiera de estos días pararé de toser. Claro que llevo ya bastantes días tosiendo, de hecho sólo toso. Lo peor del resfriado ya ha pasado, pero la tos es imparable, sobre todo en el momento en que empieza.
Ya hace tiempo que compré un bote de miel para este menester, y ni siquiera había quitado el precinto... hasta hoy. Y no pararé de tomar leche con miel antes de dormir hasta que no se vaya la tos.
De pequeña me comía la miel a cucharadas. Como le gustaba a mi padre y yo intentaba copiarle en todo pues a mí también me gustaba la miel. Me gustaba todo lo que él comía. Así que le empecé a imitar en todo, no sólo en gustos.
Cuando veo el anuncio de un padre y una hija desayunando a la vez mientras están leyendo, de hecho es un anuncio para fomentar la lectura en los pequeños, me veo a mí misma en mi infancia.
Siempre que tomo miel me acuerdo de las primeras veces que la tomaba. Aunque ahora por lo general apenas la prueblo, sólo por necesidad, como ahora.

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