
Esperas ansiosamente algo, y sobre todo esperas los mejores resultados, pero cuando ha pasado te das cuenta que no ha salido ni remotamente parecido a como esperabas, incluso sabes que ha salido mal, que el esfuerzo no ha servido para nada. Entonces te entran unas ganas inmensas de tirar la toalla. Debes empezar de cero y no hay ganas. Incluso contienes las lágrimas que pugnan por salir (no arreglarán nada).
Quizás la próxima vez sea mejor. O al menos lo espero.
Quizás la próxima vez sea mejor. O al menos lo espero.
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