No me suelo dar cuenta de lo que me crece el pelo. De repente un día me miro en el espejo y me sorprende la largura o simplemente porque alguien me lo dice.
Bien, es hora de ir a la peluquería. Mi cabellera, rizada, está a un palmo de llegar al culo. No quiero imaginármela si me la aliso.
Paso de estas greñas, que parezco una hippy, una gitana o una bruja. El caso es que me apetece cortarme las puntas y cuando digo que me corto las puntas es que me cortarán más.
Hacía mucho tiempo que no tenía el pelo tan largo como ahora. Es hora de coger las tijeras, pero como lo mío no es la peluquería, mejor que me lo hagan.
Bien, es hora de ir a la peluquería. Mi cabellera, rizada, está a un palmo de llegar al culo. No quiero imaginármela si me la aliso.
Paso de estas greñas, que parezco una hippy, una gitana o una bruja. El caso es que me apetece cortarme las puntas y cuando digo que me corto las puntas es que me cortarán más.
Hacía mucho tiempo que no tenía el pelo tan largo como ahora. Es hora de coger las tijeras, pero como lo mío no es la peluquería, mejor que me lo hagan.
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