martes, noviembre 07, 2006

Malditos catarros



Una de las peores cosas que te pueden pasar en invierno es que te acatarres. Incubé el fin de semana, estoy segura. Y ahora pago las consecuencias.
El jarabe me da sueño, pero al menos me alivia momentáneamente la garganta y no toso.
Como soy previsora, el último día que fui al supermercado compré un tarro de miel. Odio tomar leche con miel, pero es una de las recetas de la abuela que mejor vienen para el estado de salud en estas ocasiones.
Me encantaría volver a la cama y taparme hasta arriba y no parar de dormir hasta que no se haya pasado. Pero no tengo sueño.
Con los catarros además tengo un cansancio terrible, tanto que anoche a las 9,30 me quedé dormida hasta que las primeras luces del alba clareaban por la ventana. Eran las 3 de la mañana cuando me he despertado por primera vez, y las 6 cuando ya no he podido parar ni un minuto más en la cama.
El café no me ha aliviado, sino al contrario. Es entonces cuando recurres a la botella de jarabe como último recurso para sentirte un poquito mejor. Estoy mareada.

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