En primer día comí en un restaurante que se encuentra entre la plaza del paseo marítimo y la Plaza del Ayuntamiento. Cuando estaba en el segundo plato se levantó un aire terrible y, como estaba en la terraza, me metieron los platos al interior.
Cuando he llegado hoy se han echado a reír. Les he dicho que me marcho ya hoy y que me apetecía comer en el mismo sitio que el primer día, un sitio muy agradable, por cierto. Se llama Entreplazas.
Ando despidiéndome.
Por el paseo de la playa de San Lorenzo hay muchísima gente y de repente un hombre tocaba con una trompeta la de Despacito.
Y me he dado cuenta de lo despacito que va pasando el día. Lo despacio que camino, lo despacio con que me tomo hoy las cosas. Ya llegará mañana para hacer las cosas más rápido.
Hoy, con mucha calma.
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