Habitualmente no me gustan las sorpresas. Pero a veces nos llevamos sorpresas tan gratas que me puedo quedar sin palabras. Y esta tarde me he llevado una grata sorpresa, inesperada, que me ha hecho sonreír.
Tengo que decir que quizás a veces sí que me gustan las sorpresas. Y es que hay sorpresas que son de agradecer.

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