viernes, marzo 09, 2018

La llamada de las ocho

A las ocho de la tarde yo estaba echando humo, seguía trabajando en mi casa y pensaba que aún tenía que regresar a la oficina para hacer fotocopias. Entonces he visto algo y, sin pensarlo, he llamado. Por trabajo. Estoy segura de que él intuía que mi llamada era por trabajo, pero eso era sólo una excusa. En realidad quería hablar con él, preguntarle cómo le iba. Este tipo de llamadas derivan en conversaciones en las que se habla de todo. Personas que están al lado de casa y a las que apenas vemos, aunque igual sea mejor así.
Quizás no debería haber hecho esa llamada. Antes me dejaba sin armas, ahora... hay cosas que ni me planteo.
Hace un cuarto de hora que he regresado a casa. Ya descansada. Ya tranquila. Ya con los deberes hechos. 
Y ahora, mientras espero a mi hermano, sólo me apetece meterme en la ducha y olvidarme del mundo. 

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