
Querubines, Rafael Sanzio
El sueño se ha difuminado un rato esta tarde durante una llamada que me ha hecho sonreír. El resto del día ando cabeceando, pero me niego a dormir ni a tumbarme para así esta noche volver a recuperar las horas de sueño normal.
Eso también influye en que debería planchar, pero lo dejo para el miércoles, porque hoy me apetece hacer cualquier cosa menos planchar.
Calculo que en dos horas podría estar durmiendo como un bebé. No sé cuánto aguantaré, y es que estoy realmente grogui.
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