jueves, marzo 29, 2018

Primeras horas en Gijón

Es la primera vez que visito Asturias, por lo que escucharles hablar con ese acento tan marcado me ha resultado extraño. En Salamanca estudié con gente asturiana y no se les notaba tanto.
Tengo que decir que la gente es muy amable y educada. Me han sorprendido gratamente. Es que te hablan dulcemente, con mucho cariño.
He pateado mucho, nada extraño, porque a mí me encanta callejear, e incluso he conseguido regresar al hotel sin mapa ni el GPS del móvil. En realidad no me preocupa, tengo mucho sentido de la orientación.
Hoy he visto bastantes cosas, aunque ha llegado un momento en que me he dado cuenta de que necesitaba una siesta y, mientras, cargar el móvil.
La proximidad del mar me calma, ya he caminado por la arena esta mañana, la brisa marítima me sienta bien.
Lo que he visto de esta ciudad me ha gustado muchísimo.
Lo que no me agrada tanto es que estoy en una planta 14º del hotel, que como siempre he tenido vértigo no creo que sea capaz siquiera de mirar por la ventana. Los ascensores son Schindler y se ven los cables en las juntas, son muy viejos, pero es que son 14 plantas cada vez durante cuatro días...
Creo que necesito media hora de siesta.

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