Podía haber tomado una cerveza por ahí, pero no quería más que llegar a casa, quitarme las botas, encender el portátil y coger el libro, esa novela que no creo que pase de mañana.
Me he dado cuenta que ya estoy tardando en poner una mesa auxiliar o algo donde colocar mis cervezas. En principio no quiero poner una mesa delante del sofá: necesito espacio, pero una mesa auxiliar la necesito cuando me apetece tomar, como hoy, una cerveza, y es que o la dejo en el suelo o no tengo manos.
Qué relajante esa sensación de tranquilidad al llegar a casa.

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