Adoro estar en Logroño cada domingo. Si algún domingo no voy siento que me falta algo. Son momentos placenteros, pedazos de felicidad.
Cuando se ha pasado por una época mala, como es el caso nuestro de hace tres años, se valoran más esos instantes en compañía, se valora mucho poder decir que estamos todos.
Hoy caeré dormida muy pronto. Las niñas desgastan mi energía.
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