En el Ayuntamiento hay un acceso al público y otra puerta más resguardada por donde no suele entrar la gente. Pues yo me he acostumbrado a entrar por esa segunda puerta, y es que además siempre se les olvida cerrar y siempre me terminan preguntando cómo he entrado si ya estoy fuera de hora.
Aunque hoy no he llegado tarde. Al final seguimos haciendo las cosas por costumbre.
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