martes, marzo 20, 2018

Algunas reflexiones

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Mi vida es increíblemente ordenada. Y cuando hay algo que puede poner en peligro ese orden me entra un profundo desasosiego. Desde anoche me encuentro inquieta, y todo porque alguien ha movido una ficha que no debería haber movido. Pero es mi turno y es posible que a veces no sepa lo que quiero, pero tengo muy claro qué es lo que no quiero. Y en el momento actual no quiero nada ni nadie que venga a perturbar el orden de las cosas. 
Dicen que "la primavera la sangre altera". Así que igual es cosa de la primavera. Por tanto y tras varias horas de reflexión, he estado pensando en lo mucho que adoro mi vida actual. Eso no quiere decir que no pueda haber cambios, que es obvio que si hay cosas que tienen que ocurrir, ocurrirán tarde o temprano. 
En mi vida falta una cosa que habitualmente y en el día a día no echo de menos, porque todo lo demás compensa.

En el pasado he amado y me han amado. Y ahora, cuando me hablan de amor, me quedo fría. Siento que el hielo recorre mis venas y es un tema del que me cuesta hablar. Siempre me ha costado hablar de mis sentimientos. De hecho, directamente lo escribía, porque siempre me ha costado mucho menos ponerlo por escrito que decirlo en voz alta. Lo escribía para mí y luego lo hacía desaparecer. 
A veces lo echo de menos, pero no lo echo tanto de menos como para desear estar con alguien por el hecho de estar con alguien o por no estar sola. Eso no va conmigo. 

Lo que tengo claro, clarísimo, es que llevo una vida tranquila y quiero seguir estando tranquila. De cualquier manera soy feliz en mi pequeño mundo, y quiero que siga así. 

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