Una niña lloraba desconsolada en el paseo de Begoña a las diez de la noche. Cuando me iba a acercar a ella un matrimonio entrado en años le ha preguntado dónde estaban sus papás. Me he quedado sorprendida por que unos padres se puedan dejar olvidada por ahí a su hija.
A las diez de la noche no había mucha gente en el paseo, los puestos de artesanía estaban cerrando y los restaurantes, llenos. Pero empezaba a llover y en la calle no había mucha gente. Estaba la niña, que le calculo unos cuatro o cinco años. Seguramente sus padres habrán vuelto sobre sus pasos y la habrán encontrado con facilidad.
Mañana no pisaré la playa, sino el césped de los montes de Oviedo. Han dado lluvias para todo el día...
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