Esta semana me devolvieron los objetos japoneses que mi sobrina tuvo que llevar al colegio para familiarizarse con Japón.
Entre todos los objetos había un libro. A una bibliófila como yo le resultaría imposible ir a Japón y no traerse un ejemplar, aunque no entienda nada. Y lo traje, claro que sí. Sólo que ese ejemplar es de cómics.
Hay que tener en cuenta que allí se lee en vertical. A mí me sorprendía ver a los japoneses leyendo esas interminables columnas, pero estamos hablando de otro idioma, otras tradiciones y otra cultura. Y el libro también es al revés. La portada es lo que nosotros consideramos la tapa trasera del libro y leen, según nuestra perspectiva, desde atrás hacia adelante.
Otra de las curiosidades es la discreción nipona, así que muchos van leyendo en el metro y nadie sabe lo que leen porque los libros están envueltos. A mí también me lo dieron envuelto en papel, y para ver la portada tengo que desenvolverlo.
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