viernes, marzo 16, 2018

Un libro japonés

Esta semana me devolvieron los objetos japoneses que mi sobrina tuvo que llevar al colegio para familiarizarse con Japón. 
Entre todos los objetos había un libro. A una bibliófila como yo le resultaría imposible ir a Japón y no traerse un ejemplar, aunque no entienda nada. Y lo traje, claro que sí. Sólo que ese ejemplar es de cómics. 
Hay que tener en cuenta que allí se lee en vertical. A mí me sorprendía ver a los japoneses leyendo esas interminables columnas, pero estamos hablando de otro idioma, otras tradiciones y otra cultura. Y el libro también es al revés. La portada es lo que nosotros consideramos la tapa trasera del libro y leen, según nuestra perspectiva, desde atrás hacia adelante.
Otra de las curiosidades es la discreción nipona, así que muchos van leyendo en el metro y nadie sabe lo que leen porque los libros están envueltos. A mí también me lo dieron envuelto en papel, y para ver la portada tengo que desenvolverlo.

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