Acabo de llegar a casa. Entre calamares, patatas bravas y varias cervezas, aquí sigo. No está mal para terminar el día. No esperaba llegar tan tarde, pero así es. Poco antes de la medianoche.
Casi no me he enterado de las horas. De repente he mirado y eran las 23.30h. y entonces he pensado por primera vez que mañana sigue siendo día laborable.
Hacía tiempo que no comía unos calamares del Titanic.

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