martes, marzo 06, 2018

Ganar gymkanas

Siempre me han gustado las gymkanas. Y sobre todo me gustaba ganarlas. Con el tiempo y cuando íbamos a las acampadas, me dedicaba a prepararlas. Hoy en día hay niños en mi pueblo que me preguntan si alguna vez voy a preparar una gymkana. Pero otras actividades requieren de mi tiempo. Y es que en mi pueblo no sólo soy la tía Ana para mis sobrinas sino para una infinidad de críos. Mis amigas dicen que tengo un don con los niños.
La última vez que preparé una gymkana fue hace unos años. La presidenta de la asociación cultural de mi pueblo, que además es mi vecina y mi doctora, me pidió que le echara un cable y le preparé una gymkana. 
Hoy me siento como si hubiera hecho una gymkana. Y como si la hubiera ganado. 
Las gymkanas me traen buenos recuerdos. Me traen recuerdos de mi adolescencia, y sobre todo me traen recuerdos de los veinte años, cuando nos íbamos al monte diez días y nos picaban las garrapatas. Hace poco vi a un niño que se hizo daño en una pierna y me lo puse a la espalda. Recuerdo llevarle a cuestas por un cortafuegos hasta el campamento. El niño es ya un jovenzuelo irreconocible. 
Hoy en día el monte es una de las cosas que más echo de menos. Desde el colegio, donde me apuntaba a todas las acampadas, hasta cuando iba de monitora... sólo con respirar la naturaleza era una sensación inigualable.
Con el paso del tiempo ya tenemos suficiente con ese otro tipo de gymkana que es la vida.

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