
Hoy me encuentro tocada. Intento no pensar en esa mirada verde, pero no me la quito de la cabeza. Cada vez que cierro los ojos vuelvo a 'reencontrarme' con esa mirada. Hoy estoy segura de que me podría perder en esa mirada, también esa misma mirada podría perderme. Siento escalofríos. Al rememorar el encuentro, lo recuerdo multiplicado por cien y ansío que vuelva a repetirse. Aunque sea una casualidad incontrolable, como ha ocurrido hoy. Quizás es eso, que a veces hay casualidades inesperadas que se convierten en instantes mágicos. Porque hoy, en cuestión de segundos, he sentido la magia, he notado el hormigueo de miles de mariposas revoloteando y luchando por salir a la superficie.
Dicen que la mirada es el espejo del alma, y hoy he sentido el poder de una mirada impactante. De hecho, he estado a punto de decirle que deje que me asome a sus ojos para ver el mar. Parafraseo al poeta José Hierro. Obviamente sería incapaz de decirle algo así. Estoy segura de que él es consciente del poder que emana de sus ojos.
No me encontraré en paz conmigo misma hasta que no pueda "leer" lo que hay detrás de esos ojos. Esos ojos que podrían perderme, esos ojos que igual ya me están descontrolando.
Hoy me siento tocada. Desde ese momento no he parado de revivir ese instante. Y yo que quería dar media vuelta... No. Ese instante ha tenido su magia.
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