Compré este libro en la Feria del Libro de Madrid porque el propio autor estaba firmando autógrafos, pero como hacía sol y había varias personas por delante pensé que mejor volvía más tarde, y cuando regresé Vázquez-Figueroa ya se había ido.
Con todo lo que he leído de Alberto Vázquez-Figueroa, éste es, junto con La ordalía del veneno, el que menos me ha gustado. De hecho, hay fragmentos de ese otro libro en éste: cuando ha empezado a hablar de las desaladoras para convertir el agua del mar en agua potable básicamente remite a su otra novela, que trataba de eso mismo.
No tengo ni por dónde coger este libro. Hay tres historias que no tienen mucho que ver unas con otras, al final dos de los hilos argumentales terminan con un nexo de unión, pero la tercera historia no tiene nada que ver con el resto de la novela. No me ha gustado nada y no la recomiendo de ninguna de las maneras.
Creo que el autor intenta concienciarnos de la barbarie del mundo, de ahí que nos remita a África, a un pequeño poblado etíope, donde la señorita Margaret está enseñando en su escuela cuando ve aparecer por la ventana a varios radicales muyahidines, y decide huir con los niños. Se refugian lejos del poblado bajo una ceiba y, cuando han pasado varias horas, envía a dos de los niños a ver qué ha ocurrido en el poblado. Los niños informan que todos han sido asesinados, por lo que deciden huir hacia el norte. La maestra recorrerá miles de kilómetros, atravesarán las zonas pantanosas de la región Sudd de Sudán y llegarán a una leprosería, porque varios de los niños han contraído la lepra. Allí, la doctora Durán le insta a que los niños sanos tienen que huir y conoce a un pequeño traficante que puede llevarles en su avioneta a un lugar seguro. El traficante también pasó por lo que han pasado los niños y decide dejarles junto a un río, pero cuando de la selva aparecen varios hombres, que posiblemente sean violadores, el traficante no lo piensa mucho y les aloja en su casa en lo alto de una montaña. Ésta es quizás la historia más humana del libro.
Por otro lado, tenemos a Sandra Castelmare, una actriz antisistema, sin pelos en la lengua, que va a grabar una película sobre los perjuicios del tabaco, que viene a ser una crítica a todas las industrias tabacaleras, indicando que el tabaco no sube el precio en sí mismo, sino que donde está la ganancia es en los filtros de celulosa. Su ex amante de siete años, Roman Askildsen, acaba de venir de Kenia, donde contrató un barco que le llevó hasta el Mar Rojo y, desde allí, hizo que un dron sobrevolara La Meca cuando la ciudad estaba llena de peregrinos, mientras el dron volaba sonaban miles de trompetas. Este hecho es visto por un musulmán que ha perdido la fe, Suleimán Ibn Jiluy, y comprende que ni siquiera La Meca es una ciudad segura. Decide que es hora de hacer algo, porque él está en contra del fanatismo religioso, así que se reúne con un alto mando judío con el que acuerda terminar con las vidas de los fanáticos desde dentro, cada uno desde sus respectivos países. Pero Suleimán ve que eso le convierte a él también en un fanático, por lo que vuelve a reunirse con el judío y le dice que en vez de quitarles la vida van a pedir dinero a todos los que están financiando a los terroristas, para ello crean una sociedad y una cuenta donde los jeques y los ricos judíos irán ingresando ingentes cantidades de dinero (bajo amenaza). Finalmente, comprende que la idea del dron no es una mala idea y con el dinero que están recibiendo decide hacer sobrevolar drones en más sitios, a ver si la gente al escuchar las trompetas deja de radicalizarse.
Mientras, Roman les cuenta a sus amigos, Sandra Castelmare, Berta Muller y Mark Reynolds, lo que ha hecho con el dron, que ha salido en todas las noticias del mundo, porque miles de peregrinos salieron en estampida de la ciudad santa. Mark, además, descubre el proyecto de una planta desaladora en España, que misteriosamente desapareció, pero que los judios la hubieran comprado y la hubieran convertido en exclusiva. Este mismo proyecto fue patentado varias décadas antes por el propio autor del libro.
Con todo lo que he leído de Alberto Vázquez-Figueroa, éste es, junto con La ordalía del veneno, el que menos me ha gustado. De hecho, hay fragmentos de ese otro libro en éste: cuando ha empezado a hablar de las desaladoras para convertir el agua del mar en agua potable básicamente remite a su otra novela, que trataba de eso mismo.
No tengo ni por dónde coger este libro. Hay tres historias que no tienen mucho que ver unas con otras, al final dos de los hilos argumentales terminan con un nexo de unión, pero la tercera historia no tiene nada que ver con el resto de la novela. No me ha gustado nada y no la recomiendo de ninguna de las maneras.
Creo que el autor intenta concienciarnos de la barbarie del mundo, de ahí que nos remita a África, a un pequeño poblado etíope, donde la señorita Margaret está enseñando en su escuela cuando ve aparecer por la ventana a varios radicales muyahidines, y decide huir con los niños. Se refugian lejos del poblado bajo una ceiba y, cuando han pasado varias horas, envía a dos de los niños a ver qué ha ocurrido en el poblado. Los niños informan que todos han sido asesinados, por lo que deciden huir hacia el norte. La maestra recorrerá miles de kilómetros, atravesarán las zonas pantanosas de la región Sudd de Sudán y llegarán a una leprosería, porque varios de los niños han contraído la lepra. Allí, la doctora Durán le insta a que los niños sanos tienen que huir y conoce a un pequeño traficante que puede llevarles en su avioneta a un lugar seguro. El traficante también pasó por lo que han pasado los niños y decide dejarles junto a un río, pero cuando de la selva aparecen varios hombres, que posiblemente sean violadores, el traficante no lo piensa mucho y les aloja en su casa en lo alto de una montaña. Ésta es quizás la historia más humana del libro.
Por otro lado, tenemos a Sandra Castelmare, una actriz antisistema, sin pelos en la lengua, que va a grabar una película sobre los perjuicios del tabaco, que viene a ser una crítica a todas las industrias tabacaleras, indicando que el tabaco no sube el precio en sí mismo, sino que donde está la ganancia es en los filtros de celulosa. Su ex amante de siete años, Roman Askildsen, acaba de venir de Kenia, donde contrató un barco que le llevó hasta el Mar Rojo y, desde allí, hizo que un dron sobrevolara La Meca cuando la ciudad estaba llena de peregrinos, mientras el dron volaba sonaban miles de trompetas. Este hecho es visto por un musulmán que ha perdido la fe, Suleimán Ibn Jiluy, y comprende que ni siquiera La Meca es una ciudad segura. Decide que es hora de hacer algo, porque él está en contra del fanatismo religioso, así que se reúne con un alto mando judío con el que acuerda terminar con las vidas de los fanáticos desde dentro, cada uno desde sus respectivos países. Pero Suleimán ve que eso le convierte a él también en un fanático, por lo que vuelve a reunirse con el judío y le dice que en vez de quitarles la vida van a pedir dinero a todos los que están financiando a los terroristas, para ello crean una sociedad y una cuenta donde los jeques y los ricos judíos irán ingresando ingentes cantidades de dinero (bajo amenaza). Finalmente, comprende que la idea del dron no es una mala idea y con el dinero que están recibiendo decide hacer sobrevolar drones en más sitios, a ver si la gente al escuchar las trompetas deja de radicalizarse.
Mientras, Roman les cuenta a sus amigos, Sandra Castelmare, Berta Muller y Mark Reynolds, lo que ha hecho con el dron, que ha salido en todas las noticias del mundo, porque miles de peregrinos salieron en estampida de la ciudad santa. Mark, además, descubre el proyecto de una planta desaladora en España, que misteriosamente desapareció, pero que los judios la hubieran comprado y la hubieran convertido en exclusiva. Este mismo proyecto fue patentado varias décadas antes por el propio autor del libro.
EL AUTOR:
Nacido en Tenerife, Alberto Vázquez-Figueroa pasa su infancia y adolescencia en África, ya que su familia se exilia allí por motivos políticos. Empieza a escribir en su juventud, en el Sahara, y desde entonces no ha dejado de hacerlo. Periodista y corresponsal de guerra durante muchos años, llega un momento en que se centra en su carrera literaria. Como novelista ha publicado cerca de sesenta títulos y ha llegado a ser uno de los autores españoles contemporáneos más leídos del mundo.
Entre sus best-sellers se cuentan obras como Coltan; Saud, el Leopardo; Kalashnikov; Centauros; Vivos y muertos; El mar de jade; Hambre o Crimen contra la humanidad.
Página web del autor.
El autor en la última Feria del Libro de Madrid.
Página web del autor.
El autor en la última Feria del Libro de Madrid.
EL LIBRO:
Título original: La barbarie
Autor: Alberto Vázquez-Figueroa
Editorial: Ediciones B (1ª edición, en marzo de 2016)
Colección: La Trama
Número de páginas: 340
ISBN: 978-84-666-5839-3
Valoración: 4/10
RETOS:
- Desafío "Búscalo en la portada": Una playa.
- Reto literario 2016: Un libro con malas críticas.
- Reto "África en 8.000 kilómetros".
- Desafío literario 2016: Un libro con malas críticas.
- Reto 100 libros.
- Reto 25 españoles.
- Reto "Búsqueda del tesoro literario": Leer un libro con un vestido azul en la tapa.
- Reto "Un libro por cada provincia": Santa Cruz de Tenerife.
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