Esta semana comienza el otoño. No es una estación que me disguste, más bien al contrario, me trae cierta calma. Tras el ajetreo estival, el otoño me aporta cierta tranquilidad, una tranquilidad más bien deseada. También me permite soñar más a menudo, ya que el otoño está tildado de cierta tibieza nostálgica que invita a soñar. Siempre he pensado que es la mejor época para escribir. Y también para olvidar.
En cuanto pase esta semana (que en Logroño sigue siendo fiesta) volveremos a la tan ansiada rutina. Y ya será otoño. La antesala del invierno.

2 comentarios:
¡Pero cuántas fiestas tenéis en Logroño!
Cada dos por tres veo en tu blog que hay una fiesta u otra.
¡Voy a tener que mudarme a La Rioja!
Salu2 fiesteros.
Jajaja, no, en Logroño empezaron las fiestas el sábado. Como Logroño se paraliza el resto de La Rioja también. Pero sólo hay dos fiestas: San Bernabé en junio y San Mateo en septiembre. Y donde vivo, Santo Domingo, han sido fiestas de Gracias desde el viernes por la noche hasta hoy. Pero mañana ya toca trabajar :P
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