Nadie sabe mejor que yo el infierno por el que paso cuando
me tengo que controlar a la hora de hacer algo. Una vez alguien me dijo que era
muy impetuosa, y quizás es eso, que el ímpetu me lleva por derroteros
inesperados.
Me refiero a que me cuesta mucho controlar no escribir un
mensaje cuando me apetece tanto hacerlo o no marcar un número de teléfono
cuando tengo ganas de hablar con alguien. Y hoy me apetece hacer esa llamada,
pero no la voy a hacer. Quizás hace unos años me dejaba llevar por ese espíritu
impetuoso, pero ahora me paro más a pensar las cosas.
Y sin embargo… me apetece mucho hablar con él. Pero sigo
pensando en que no sé en qué punto estoy ni lo que piensa él. Esto es como una
partida de ajedrez, y ahora me encuentro en tablas.
Eso, no saber cuál será el siguiente movimiento, me trae de
cabeza, me hace sentir insegura.
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