Hoy he venido a comer temprano para descansar un rato, pero me resulta imposible. Los albañiles que llevan una semana en el tejado de enfrente (es una altura menos) acaban de empezar a picar encima de mi cabeza.
Es que están justo encima, así que hoy se me ha aguado la siesta.
Lo bueno es que los golpes serán cuestión de horas y en la mayor parte de esas horas (esta tarde y mañana por la mañana) me pillarán fuera.
Al menos tengo la seguridad de que, en cuanto arreglen, no volverá a entrarme agua.
Lo cierto es que sólo goteó el techo una vez y fue por la nieve que se fue filtrando hasta mi casa. En la parte que están acabando ocurrió otro tanto.
Pagadas las derramas y con la obra sobre mi cabeza, me tranquiliza saber que en las próximas nieves ya no hay riesgo de que caiga agua.
Que además llevamos un año para arreglar el tejado.
2 comentarios:
Espero que acaben pronto...
En el otro tejado empezaron el lunes, los dos tejados son iguales, así que será cuestión de unos días.
Publicar un comentario