Leí La barraca en una Navidad, cuando tenía 15 años. Al regresar al colegio, el profesor de literatura nos preguntó qué habíamos leído y se quedó sorprendido porque no esperaba que alguien hubiera leído algo diferente a las habituales lecturas de la adolescencia.
Me gustó mucho esta novela.
En los alrededores de Valencia existía una finca que estaba considerada maldita, la barraca de Barrer, abandonada hacía más de diez años porque el colono que trabajaba allí había asesinado al dueño, el usurero don Salvador, que intentaba explotarlo. Los aldeanos de la comarca, solidarios con el asesino y en represalia contra los herederos, se han unido para que nadie vuelva a habitar la finca ni cultivar sus tierras.
Hasta que un día, un forastero fuerte, resuelto y necesitado de trabajo, el honrado campesino Batiste, desafía la amenaza popular, arrienda la barraca y junto a su mujer y sus cuatro hijos se instala en ella. Comienza a restaurar la vivienda y a trabajar la tierra con dedicación.
La hostilidad y el odio de los lugareños no se hace esperar. Fomentados por el matón Pimentó, vicioso e influyente, los aldeanos se ensañan con los forasteros con intención de lograr que se marchen y los denuncian acusándolos calumniosamente del uso indebido de la acequia; las muchachas insultan a Roseta, la hija de Batiste, y los compañeros de escuela la emprenden contra el pequeño Pasqualet, de apenas cinco años, a quien arrojan a un canal, razón por la cual el niño enferma de pulmonía y muere.
Esta desgracia parece aplacar los ánimos y, por parte de los lugareños, empieza a brotar cierta simpatía hacia los recién llegados, pero entonces acontece una riña de taberna entre Pimentó y Batiste y éste, de un golpe con una silla, le abre la cabeza al matón. Pimentó, despechado, quiere vengarse y, para ello, una noche espera al campesino y, a traición, lo hiere de un disparo. Batiste responde y mata a Pimentó.
Se despiertan los odios adormecidos, la ira del pueblo se desencadena y la represalia no tarda en llegar, porque a la siguiente noche los vecinos incendian la barraca. Trágico epílogo y advertencia para quien vuelva a desafiar la voluntad popular y ose instalarse en aquella tierra.
Se trata de una novela naturalista, pero es un realismo despiadado en las descripciones, naturaleza, pasiones desatadas, violencia y brutalidad. Fue publicada en 1899 e influida por la literatura de Émile Zola, cuenta con un estilo llano y sencillo, pero muy gráfico y viril, como en la mayoría de las novelas de Blasco Ibáñez.

Una barraca es la casa típica valenciana, generalmente rodeada de huertas.
Una barraca es la casa típica valenciana, generalmente rodeada de huertas.
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